¿Cuándo un lunar deja de ser inofensivo?
Casi todos tenemos lunares y la mayoría no representa ningún riesgo. Conocé qué cambios sí ameritan una consulta dermatológica.
Todos tenemos lunares. La gran mayoría son completamente inofensivos y nos acompañan toda la vida sin dar ningún problema. El tema es que, entre tantos lunares "normales", a veces aparece uno que no lo es — y la única forma de diferenciarlo es prestándole atención.
No hace falta convertirse en un experto en dermatología para hacer un buen autocontrol. Alcanza con conocer algunas señales simples y tener el hábito de mirarse la piel de vez en cuando.
La regla del ABCDE
Es la forma más simple de evaluar un lunar en casa:
- Asimetría: si dividís el lunar al medio, ¿las dos mitades son parecidas? Un lunar normal suele ser simétrico.
- Bordes: los lunares benignos tienen bordes definidos y regulares. Bordes irregulares, borrosos o dentados son una señal de alerta.
- Color: un solo tono de marrón es lo esperable. Varios colores en el mismo lunar (negro, marrón, rosado, blanco) ameritan revisión.
- Diámetro: los lunares sospechosos suelen medir más de 6 mm, aproximadamente el tamaño de un borrador de lápiz.
- Evolución: este es el punto más importante. Un lunar que cambia — de tamaño, forma, color, o que empieza a picar o sangrar — es la señal más confiable de que hay que consultar.
No se trata de tener miedo, se trata de mirar
La mayoría de los lunares que la gente nota como "raros" terminan siendo benignos. Pero la detección temprana es, con diferencia, el factor que más cambia el pronóstico cuando sí hay algo que tratar. Por eso el objetivo no es autodiagnosticarse, sino saber cuándo pedir una opinión profesional.
Un buen hábito es revisarse la piel completa cada 2 o 3 meses, con buena luz, incluyendo zonas que se ven poco: espalda, cuero cabelludo, entre los dedos, plantas de los pies. Si tenés muchos lunares, piel clara, quemaduras solares en la infancia o antecedentes familiares de melanoma, vale la pena ser más constante con esto.
Qué pasa en la consulta
En el consultorio, el control no termina en "a simple vista". Se usa un dermatoscopio — un instrumento que amplía la imagen del lunar y permite ver estructuras que no son visibles al ojo — para evaluar con más precisión si una lesión necesita solo seguimiento o si conviene derivarla a biopsia. Es un examen rápido, sin dolor y sin preparación previa.
Cuándo consultar
Pedí un control dermatológico si notás:
- Un lunar que cambió de forma, color o tamaño en los últimos meses
- Un lunar nuevo que te llama la atención, sobre todo después de los 30-40 años
- Picazón, sangrado o una lesión que no cicatriza
- Nunca te hiciste un control completo de piel
Si querés hacerte un chequeo de lunares con nuestro equipo de Dermatología, podés reservar tu turno online desde nuestro portal de pacientes o escribirnos por WhatsApp al +598 96 020 002. Estamos en Ejido 1385, Montevideo Centro.
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